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De qué se trata

En principio, recibimos currículums vitae de todo aquel que quiera enviarnos el suyo y verlo publicado acá. Puede subir tantas versiones como quiera. Más adelante lo vamos a molestar con otra cosa, como pedirles que nos manden una foto cuerpo entero o un video-cv.
Eso último no va en serio, no se tome nada en serio en este blog! Todo lo que le pedimos es que se ría de usted mismo y se ría con nosotros. Va a conseguir trabajo, no desespere, pero acá no lo va a encontrar seguro.

miércoles, 29 de julio de 2015

Guillermo Sebastián Altayrac

DATOS PERSONALES

Nombre y Apellido: Guillermo Sebastián Altayrac.

Domicilio: Itinerante. Desde que me separé de la mujer con quien convivía, estoy boyando entre la casa de mi vieja, la de mi hermana y la de un amigo. Igualmente, no suelo dar mi domicilio a mis empleadores porque no me gusta que después me anden rompiendo las pelotas. Mientras menos se sepa de mí —cómo ubicarme, sobre todo— mejor. ¿Para qué quieren saber dónde vivo si nos vamos a ver todos los días? En caso de que me contraten, claro. Si tienen algo para decirme, me lo dicen cuando nos vemos y listo, Voy a estar viviendo con ustedes, prácticamente. La franja más jugosa de mi día, al menos. Las horas en las que me encuentro más lúcido y con más energía. A mí casa llegaré hecho un despojo. A duras penas me quedarán tiempo y fuerzas para cocinarme la cena, bañarme, tender la cama… Así que podríamos decir que viviré con ustedes, si con vida nos referimos a vitalidad.

Teléfono: Casi que diría «ídem lo anterior», pero les daré este dato porque necesito el trabajo y, para eso, al menos una vez tendrán que comunicarse conmigo. Pero conste que, después de eso, no volveré a atender sus llamadas. Es una bendición que estos aparatitos le avisen a uno quién está intentando contactarlo.

DNI: ¿Qué so, policía vo?

Nacionalidad: Soy anarquista. Reniego contra la división del territorio en naciones. Soy habitante del mundo. Punto. Y a su pregunta le siento cierto tufillo xenófobo. ¿Me equivoco?
Qué hace un anarquista buscando empleo, se preguntarán seguramente. Yo soy anarquista; pero ni ustedes, ni el panadero, ni el carnicero ni el tipo que me alquila el departamento lo son. Con el anarquismo no se come —al menos, no si solamente uno es el anarquista—. Con la democracia sí. Eso decía un señor de bigote que aparecía en la tele cuando yo era chiquito.

Fecha de Nacimiento: ¿Para qué la quieren? ¿Me van a hacer una carta natal? Les ahorro el trabajo: soy de Virgo, ascendente en Géminis. Se supone que los virginianos somos serviciales. Pero no se fíen, tengo a Urano en la casa seis: no me gustan los jefes.

Edad: ¿Por qué me preguntan esto? ¿Acaso no pueden calcularla con la fecha de mi nacimiento? Empezamos mal. ¿Cómo van a liquidarme el sueldo si no son capaces de hacer una operación tan simple?
O.K., tengo treinta y seis años.
¿Les parezco viejo?
Prueben esta carne, aún se deja comer.

Estado civil: Soltero. Quédense tranquilos, puedo casarme con ustedes. Sospecho cuál será el rol que desempeñaré en nuestra relación. ¿Pasivo es que le dicen? Lo he leído en las puertas de algunos baños públicos.


ESTUDIOS CURSADOS

Primarios: En un colegio que, si bien era del estado, tenía cierta categoría. Con decirles que algunas figuras de la farándula de aquel entonces mandaban a sus hijos ahí… A partir de la época de Menem, comenzó a decaer; pero eso fue después de mi paso por el lugar. La poca popularidad que le quedaba la perdió hace unos años, cuando un maestro de música se empernó a un pibe, según me contó un conocido.

Secundarios: También en un colegio del estado. Este no era tan bueno como el anterior, pero tampoco era de lo peor. He sabido de lugares más violentos. Acá, en segundo año, mis compañeros arrojaron a un pibe a través del vidrio de una ventana, por ejemplo; pero nuestra aula estaba en planta baja.
Era un colegio comercial. Siempre detesté la contabilidad, la economía y toda esa mierda —medio que en aquel entonces ya era anarquista—; pero a mi vieja se le había ocurrido que el título de perito mercantil tenía más chapa que el de bachiller a la hora de buscar trabajo. Una idea bastante errada, creo yo. Si bien logré recibirme, apenas egresado vomité todo el conocimiento que había adquirido y a los dos meses ya no recordaba absolutamente nada. Una bendición, no hay que guardar en la cabeza información que no nos servirá de nada. ¿Para qué mierda quiero saber cómo se hace un libro diario? Nada más lejos de mí que un contador.
Uh… Ustedes no son un estudio contable, ¿no?

EXPERIENCIA LABORAL

1998–2002
Aventino Ruedas S.H.
Rubro: Comercio mayorista y minorista de llantas y cubiertas de automotor.
Mi primera experiencia laboral.
En la puta vida me interesaron los autos. No habría caído en este rubro de no ser porque el dueño del comercio era mi tío y yo necesitaba mucho el dinero. Al momento de ingresar en la empresa, no sabía diferenciar un auto de otro. Sí un auto de una motocicleta, o de un camión, haciendo algo de esfuerzo. Cuatro años después, cuando la empresa quebró con la crisis del 2001/2002, lograba distinguir los autos mirando las llantas que llevaban puestas y odiaba a todos los automovilistas.
Mi tío era un hijo de puta que aprovechaba nuestro parentesco para cagarme en todo lo que podía —horarios, dinero, etc.—. Al cierre de la empresa, me quedó debiendo una suma que sólo se dignó a pagarme cuando lo intimé con una carta documento en la que imité el lenguaje formal y la terminología técnica de los abogados. Me vi obligado a hacer esto porque —por esas cosas injustas de este sistema— la deuda había prescripto y ningún abogado se hacía cargo de mi asunto. Esto es injusto, digo, porque, a mi manera de ver las cosas, lo que el otro me debe me lo debe hasta que me lo paga. No hasta que se le ocurre a la ley esa de mierda tan arbitraria que los apaña a ustedes, oligarcas hijos de puta, la concha de sus putísimas madres. Por suerte, el pelotudo de mi tío estaba mal informado y mi estrategia surtió efecto.
No jodan conmigo, se los advierto. Soy una persona con muchos recursos intelectuales y gran capacidad de rencor.
Las tareas que desempeñaba en la empresa eran todas las que a la basura de mi empleador se le ocurría que yo podía hacer por el mismo sueldo mísero. Esto iba desde ser su secretaria —y un poco más su prostituta personal— hasta oficiar de gomero —si hubiesen visto cómo me quedaba la minifalda con las rodillas manchadas de grasa—, pasando por tareas varias como control de stock, atención al público, preparación de pedidos mayoristas, carga y descarga de mercadería, etc.
Lo único que me dejaron los cuatro años que malgasté en este empleo, fue una fobia marcada a la atención a público, rayana con el odio, y una gran aversión al trabajo de oficina.

2003–2011
Paseo de perros
Debido a esa fobia de la que hablo y a la mala experiencia que tuve trabajando en relación de dependencia, luego de haber repartido currículums en varias consultoras sin recibir respuestas, sentí que eso era una señal y decidí dedicarme al paseo de perros. Me resulta más grato tratar con animales que con personas y prefiero trabajar solo, que no haya nadie sobre mí —supongo que no tengo que repetir que soy anarquista y tengo a Urano en la casa seis—.
Si vuelvo con el caballo cansado, como quien dice, y por la presente les solicito me tengan en cuenta para futuras búsquedas de personal, es porque me he separado de mi pareja —como ya he mencionado— y la casa en que vivía era de ella.
Me urge también obtener el empleo porque tengo que pagar los antidepresivos y ansiolíticos que me prescribió el psiquiatra para elaborar el duelo de la ruptura. Pero apenas me sienta mejor, haré todo lo posible por irme.
Desde ya, muchas gracias.

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